miércoles, 4 de noviembre de 2009
Escuchó resonar sus tacones en el vacío de esa noche de sábado. Acarició por un momento aquel vestido que anunciaba triunfador una noche de alegria, y ahora volvia con ella, cansado y sucio. Podia seguir, con la cabecita baja, cada baldosín de la calle húmeda, y la noche negra, más negra que nunca, envolvia asombrada la soledad que se palpa.
martes, 3 de noviembre de 2009
Uno.
Pensé equivocadamente que podia conocerte.
Podia mirarte y tocarte y marcharme sin recordarte, a ti, que eres todos a la vez, a vosotros que sois uno, al fin y al cabo; las mismas manos, la misma palabra, el mismo sexo.
Al pasar por tí solo me encontré a mí.
Podia mirarte y tocarte y marcharme sin recordarte, a ti, que eres todos a la vez, a vosotros que sois uno, al fin y al cabo; las mismas manos, la misma palabra, el mismo sexo.
Al pasar por tí solo me encontré a mí.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
