Este día que es mi día,
nace de tus entrañas rotas.
Otra vez en el camino desierto
que ando sola con tu fantasma.
En mi garganta el tiempo seco
de las arenas de las horas,
en el hilo azul que corta el día
nace la noche muerta.
Asesino tú, incisiva tu ausencia.
miércoles, 20 de octubre de 2010
Hivern
Ningú no entenia com tot mirant l’armari replè de roba jo deia convençuda que no tenia res per posar-me. Ningú, només jo, veia que aquesta roba bonica estava bruta de bons moments, bruta de tu; esquinçada sense pietat per records tortuosos de petons furtius i de promeses mortes.
No, no tinc res per posar-me.
No, no tinc res per posar-me.
I aquí sentadeta i nua, em pregunto si aquest hivern passaré fred, sense jerseis, sense jaqueta que posar-me. Sense tu.
lunes, 6 de septiembre de 2010
Insomnia
No entres nunca
en la noche oscura del recuerdo.
Se retuercen las horas moribundas.
Me encuentro.
Te pierdo.
en la noche oscura del recuerdo.
Se retuercen las horas moribundas.
Me encuentro.
Te pierdo.
viernes, 3 de septiembre de 2010
miércoles, 18 de agosto de 2010
lunes, 2 de agosto de 2010
miércoles, 5 de mayo de 2010
martes, 4 de mayo de 2010
martes, 13 de abril de 2010
lunes, 16 de noviembre de 2009
domingo, 8 de noviembre de 2009
jueves, 5 de noviembre de 2009
Rompías la noche
Callada, ausente.
Rompías el alma
callada, valiente.
Furiosa tu calma
que borra a la gente.
Dulce tu boca,
que besa, que muerde.

Arranca la ropa
que pesa, que miente.
Arráncalo todo,
mi vida, mi muerte.
Explicita la rúbrica
del pensamiento palpitante.
Evidencia de las formas,
de los cuerpos delirantes.
Desaparezco, ya no estoy,
pero estoy, más que antes.
Qué mal invento remordimiento.
Encerrada la vergüenza
del reflejo, del incesto.
Qué mal invento mi poesía,
pornografía del pensamiento.
Callada, ausente.
Rompías el alma
callada, valiente.
Furiosa tu calma
que borra a la gente.
Dulce tu boca,
que besa, que muerde.

Arranca la ropa
que pesa, que miente.
Arráncalo todo,
mi vida, mi muerte.
Explicita la rúbrica
del pensamiento palpitante.
Evidencia de las formas,
de los cuerpos delirantes.
Desaparezco, ya no estoy,
pero estoy, más que antes.
Qué mal invento remordimiento.
Encerrada la vergüenza
del reflejo, del incesto.
Qué mal invento mi poesía,
pornografía del pensamiento.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Escuchó resonar sus tacones en el vacío de esa noche de sábado. Acarició por un momento aquel vestido que anunciaba triunfador una noche de alegria, y ahora volvia con ella, cansado y sucio. Podia seguir, con la cabecita baja, cada baldosín de la calle húmeda, y la noche negra, más negra que nunca, envolvia asombrada la soledad que se palpa.
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